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viernes, 23 de octubre de 2015

ARQUITECTURA DEL SIGLO XX

En el siglo XX los problemas del hombre actual son nuevos y por ello sus necesidades también, sin antecedentes referenciales. Ante todo se revisa el verdadero significado de la arquitectura y a partir de este momento no podrá juzgarse suficientemente una obra si no la visitamos en su interior. Esta nueva estética radica en la función. Si el edificio está armoniosamente distribuido en su interior, si está integrado en el entorno, si resulta grata su habitabilidad, el edificio es bello. Desligados del compromiso del pasado, los arquitectos de este siglo manejan los volúmenes y los espacios con criterios absolutamente distintos producto de los nuevos materiales y de las nuevas necesidades.

EL RACIONALISMO

El movimiento denominado Racionalismo agrupa las más fuertes personalidades de este siglo; su obra y su teoría son individuales pero tienen el denominador común de la simplicidad de las formas, la forma sigue a la función:
  • Usa materiales altamente industrializados especialmente el hormigón armado. Es un material barato, adaptable, incombustible, anticorrosivo y que permite la construcción en esqueleto dejando la planta libre. Además permite la prefabricación en serie. Se alterna con otros como acero, cristal o ladrillo.
  • El muro no es soporte, quedando reducido a una ligera membrana de cerramiento con gran número de ventanas que proporciona a los interiores luz y aire. Los soportes son pilares de diferente sección de acero y hormigón. Las cubiertas en general son adinteladas apoyando en los soportes con los que forman el esqueleto, consiguiendo un efecto ligero e ingrávido de gran audacia constructiva.
  • Los elementos decorativos desaparecen a favor de la forma recta y desnuda. Hay una gran preocupación por la proporción, la simplicidad y la asimetría. El espacio interno se basa en la planta libre con paredes interiores que se curvan y mueven libremente adaptándose a las diferentes funciones. En los exteriores los voladizos, los bajos libres y las terrazas en horizontal definen la nueva imagen.
  • Hay un gran interés por los temas urbanísticos ya que tratan de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y organizar sus agrupaciones, proponiendo nuevas fórmulas como la ciudad-jardín de Howard o la ciudad industrial de T. Ganier. Los edificios más representativos son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas, construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de conciertos y estadios deportivos.
http://algargosarte.blogspot.com.es/2014/10/la-nueva-arquitectura-del-siglo-xx.html

El Protorracionalismo de Adolf Loos: La mayor parte de sus obras fueron para la ciudad de Viena. Estaba totalmente en contra de la ornamentación de la arquitectura. Esta ha de ser según él, utilidad, y sus formas y volúmenes han de estar en relación con el ser humano.
Peter Brebens es, ante todo un arquitecto de fábricas como la AEG o la de turbinas de Berlin. Aprovechó las máximas cualidades de de los diferentes materiales para conseguir la máxima economía y simplificación, sin reñir con la estética.
Auguste Perret representa el racionalismo en Francia, y es el autor de la Casa Franklin de París (1902), en la que se sirve de cemento armado y cristal, igual que Tony Garnier que presentó una ciudad industrial para 35.000 habitantes a base de los mismos materiales. Su obra se sitúa en utopías socialistas de Owen y Fourier.

LA BAUHAUS, fundada por W. Gropius en Alemania como centro pedagógico y experimental de arquitectura y diseño. Aunque entra en decadencia en 1930, ejerce una enorme influencia que crece al emigrar sus componentes a otros países de Europa y EEUU. Walter Gropius: su primera obra importante fue la Fábrica Fagus (1911) concebida como una hermosa combinación de hierro y vidrio, pero su gran obra es el edificio Bauhaus en el que colaboraron tanto profesores como estudiantes. La planta está formada por tres brazos que se extienden con libertad y multiplica los puntos de vista. Los muros son de cemento armado y vidrio.


Mies van der Rohe. La primera obra de este autor que podemos considerar revolucionaria data de 1919: el edificio de oficinas de la Friedrichstrasse de Berlín, tres torres unidas en el centro en el que se situaron escaleras y ascensores. Entre 1923 y 1924 proyecta dos casas de campo y en 1929 el pabellón de Alemania en la Exposición Universal de Barcelona, en el que demuestra que su arquitectura se fundamenta en el adecuado manejo de los materiales modernos, en los volúmenes nítidos y en el empleo del muro cortina que sustituye al muro tradicional. Emigrado a EE.UU. construye un gran número de rascacielos que parecen grandes cajas de cristal, en los que se percibe la devoción del arquitecto por las formas puras.


Le Corbusier, nace en Suiza, aunque la mayor parte de su obra se desarrolla en Francia. Aprende con Perret el uso del hormigón armado. Uno de sus primeros proyectos es la casa de Domino, en la que se contempla la posibilidad de su construcción en serie. Funda junto a su primo J. Jeanneret y Ozefant un estudio del que salen propuestas urbanísticas: ciudades para tres millones de habitantes. En 1926 realiza una de sus obras más conocidas, la Villa Sovoy, que consiste e una estructura de hormigón armado encalada de inspiración mediterránea que se fundamenta en los cinco puntos en los que se resume su arquitectura:
  • Empleo de pilotis: A modo de pilares para que la estructura quede sustentada y separada del suelo quedando un espacio transitable.
  • Fachada libre.
  • Terraza jardín: factible gracias al uso de hormigón que facilita la construcción de techos planos.
  • Multiplicación infinita de los vanos: ventanales corridos divididos por varillas metálicas.
  • La planta libre: al variar la función del muro, las plantas son mucho más diáfanas.



En su tratado de 1935, Le Modulor, recoge todas sus propuestas urbanísticas. Es un teórico, pero no utópico, ya que la mayoría de sus propuestas se aplican en las obras. Una de sus aplicaciones inmediatas fue la Unidad de Habitación de Marsella (1946-52), conjunto destinado a familias obreras, habitable y a bajo precio. Hacia 1950 se suaviza su Racionalismo y se aproxima al Organicismo expresado en su obra maestra, la iglesia de Notre-Dame du Haut en Ronschamps.

EL ORGANICISMO

Por arquitectura orgánica debemos entender todas aquellas manifestaciones arquitectónicas que tratan de adecuarse y aliarse con la naturaleza. Esta idea la podemos encontrar en la arquitectura desde tiempos muy remotos, pero su verdadera formulación la redacta F. Lloyd Wrigt (1869-1959). Se define por:
  • El sentido de lo interior como realidad.
  • La planta libre como flexibilidad y continuidad de ambientes.
  • La unidad entre interior y exterior.
  • El uso de materiales naturales.
  • La casa como protección.



Con F. LL. Wrigt el Racionalismo comienza a ser olvidado y se ensayan nuevos caminos para la arquitectura. De origen norteamericano, viaja a Tokyo, donde se siente fascinado por la arquitectura japonesa, igual que por los templos mayas del Yucatán, por lo que puede decirse que tiene una formación cosmopolita. A esta amplia formación debemos la Casa de la Cascada en Pensilvania, bella simbiosis entre naturaleza y arquitectura.
Con las formas curvas experimentó en el Museo Guggenheim de New York (1943-58). En este caso se encargó de que el museo poseyera espacios luminosos con luz controlada, no relejada por las superficies, por otro lado un espacio para disfrutar ascendiendo una rampa de un modo continuo y sin rupturas la exposición de objetos.



 Casa de la cascada


LA ARQUITECTURA EN LOS AÑOS 50

La nota que mayor define la arquitectura a partir de estos años es la diversidad.
Aparecen arquitectos como Le Corbusier, que interpreta la arquitectura como si de un objeto escultórico se tratase. Es el caso de P. Luigi Nervi que basará sus creaciones en tres aspectos: La cúpula esférica, la bóveda cilíndrica y los pilares inclinados en forma de Y. En esa línea están Félix Candela, nacido en Madrid, pero avecindado en México, donde realizó la mayor parte de sus obras.
Jørn Utzon, nacido en Copenhague es el autor de la Opera de Sydney (iniciada en 1957). Edificio realizado con cascarones de hormigón prefabricados superpuestos unos sobre otros que avanzan hacia la bahía.
Alvar Aalto (1898-1976), finlandés que funde en sus obras el espíritu racionalista con la tradición popular y los materiales tradicionales, preferentemente de madera. Son edificios cálidos y adecuados a la dimensión del ser humano, en los que se percibe la influencia de Wrygt

LA ARQUITECTURA DE LOS AÑOS 60

Son tiempos de revoluciones utopías y propuestas, dentro de las que sobresalen los arquitectos japoneses, los más creativos e innovadores del momento.
El urbanismo experimenta cambios extraordinarios. Una de las propuestas más significativas es la del grupo Archisgram, de origen inglés, procedente de la estética Pop y del mundo del cómic, que llegó a discernir una ciudad que podría moverse gracias a las patas de las casas que semejan grandes naves espaciales.
Uno de los arquitectos más interesantes es Kenzo Tange, que junto a Korokawa y Arata Isozaki, representan lo que se ha venido denominando Metabolismo, que se fundamenta en:
  • Megaestructuras: torres formadas por diversas células con un eje central.
  • Vigas voladizas, elementos horizontales volados.
  • Mallas colgantes
  • Edificios como cajas cúbicas.



En este tiempo se sigue desarrollando la tecnología sísmica para dotar de mayor estabilidad a los rascacielos, cúpulas geodésicas, etc.

LA ARQUITECTURA DE FINALES DEL SIGLO XX

En torno a la década de los 70 comienzan a simplificarse las diferentes tendencias y corrientes que se habían desarrollado en las décadas anteriores. Destacan dos corrientes:

El Movimiento Postmoderno, que niega validez al Movimiento Moderno.
El Movimiento Tardomoderno, que lo sigue considerando vigente.

El debate entre Posmodernidad y Tardomodernidad caracterizó la historia de la arquitectura hasta que, a mediados de los años 90, se impone como tendencia dominante el Tardomoderno, que se acaba convirtiendo en el lenguaje constructivo de los últimos años.

EL POSTMODERNO

Parte de la consideración del Movimiento Moderno como un fenómeno histórico más, sin vigencia en el mundo actual su muerte se habría debido a que generó una arquitectura fría, aburrida y muy difícil de entender por el público. Los teóricos postmodernos, como Robert Venturi o Philip Johnson propugnan una arquitectura variada, imaginativa y comprensible para todos. En definitiva, una arquitectura que fuera capaz de satisfacer a una sociedad cada vez más relativista, divertida y cínica, donde los grandes sistemas ideológicos están desapareciendo. Sus seguidores, como Charles Moore o Michael Graves, utilizan un doble código: por un lado, sus edificios presentan referencias históricas o cultistas que interesan al público especializado, mientras que, por otro, también tienen elementos fácilmente reconocibles y asimilables por las personas sin formación arquitectónica. Los elementos que utilizan son variados: recuperación de las formas históricas, valoración del entorno, gusto por la sorpresa, ironía, humor…
  • Edificio AT&T. Johnson, N. York. 1978-82.
  • Edificio Humana, Michael Graves. Louisville, EEUU. 1982-86.



EL TARDOMODERNO

Los autores que, como Norman Foster, I.M. Pei o Frank O. Ghery, defienden el tardomoderno, creen que en su esencia el Movimiento Moderno sigue vigente. No existen unas características formales que permitan hablar de estilo. Dentro de esta corriente hay diferentes maneras de entender la arquitectura, desde la muy ligada al racionalismo de los años 20, hasta la Deconstrucción. Ahora bien, se pueden señalar tres principios básicos muy generalizados en esta arquitectura: predominio de edificios con un cierto sentido escultórico, con gran fuerza en sus líneas externas; composiciones variadas y disgregación del espacio en pequeñas unidades; utilización masiva de elementos relacionados con la tecnología y la industria. A partir de mediados de los 80, dentro del Tardomoderno, se definieron dos grandes tendencias: High-Tech y Deconstrucción.

La denominación de High-Tech deriva del empleo obsesivo de elementos tecnológicos. Los conductos de ventilación o agua, las escaleras mecánicas, las grúas para la limpieza de los cristales, etc. se evidencian hasta convertirse en un elemento fundamental de la construcción. El cierre de los muros se realiza, por lo general, con cristal reflectante, con lo que se potencia un aspecto brillante y agresivo de alta tecnología. El primer edificio e este género fue el Centro Pompidou de París, de Renzo Piano y Richard Rogers.
  • · Pirámide del Louvre, de Pei, París. 1983-88.
  • · Edificio Lloyd’s. de R. Rogers, Londres. 1979-86.
  • · Banco de Hong-Kong, 1980-86, de Norman Foster.



La Deconstrucción fue dada a conocer como tendencia constructiva con motivo de la exposición organizada en el MOMA de Nueva York en 1988 por Philip Johnson. Las formas arquitectónicas se sitúan en la antítesis de la claridad y la pureza racionalistas al mostrarse como estructuras constituidas de elementos dispares que parecen chocar y distorsionarse. El espectador, en principio sorprendido por la sensación de inestabilidad que transmiten estos edificios, acaba por identificarse con unas construcciones que materializan a la perfección las sensaciones y gustos del ser humano que viv a las puertas del s. XXI. El Museo Guggenheim de Bilbao, construido por Frank O. Gery, entre 1991-97, es el paradigma de esta tendencia arquitectónica.



  • Complejo fabril Funder Werk 3. 1988-89.
  • Edificios del Parque de la Villete, París. 1982-90.
  • Museo Guggeheim de Bilbao, de F. O. Gery 1991-97. 



ARQUITECTURA SIGLO XIX

La ingeniería del hierro de mitad de siglo tiene sus máximos exponentes en invernaderos y pabellones de muestras, entre los que destaca el (desaparecido en 1926) de la exposición de Londres de 1851, construido por Paxton en nueve meses y de impactante efecto estético. Las estructuras de hierro y cristal desarrollan el gusto megalómano que se derivaba de la tendencia sublimista del primer Romanticismo, que encuentra ahora una forma de realización que va a exaltar las virtudes del progreso. Los resistentes elementos de hierro fundido fabricados en serie y de fácil ensamblaje permitieron elevar y prolongar de forma colosal la nave central, a base de módulos regulares, y especialmente el crucero, formando tres niveles en altura.

EL SIGLO DE LA INDUSTRIALIZACIÓN

    El siglo XIX es un tiempo de gestación. La nueva sociedad, la nueva cultura industrial, necesitaba una respuesta arquitectónica a sus necesidades y esta respuesta, que no será dada satisfactoriamente hasta el siglo XX, se elabora durante el XIX. Es un período en el que se entrecruzan diferentes tendencias, con una cierta confusión, pero sobre todo está marcado por el enfrentamiento entre tradición arquitectónica y las nuevas técnicas, materiales y necesidades aportados por la revolución industrial. Esto provoca la existencia de dos tendencias artísticas que se prolongan a lo largo de todo el siglo: la arquitectura historicista y la arquitectura del hierro.


LA ARQUITECTURA DEL S. XIX

    La evolución de la arquitectura durante la época contemporánea viene marcada por la utilización de nuevos materiales y nuevas técnicas constructivas, adaptadas a las necesidades de la nueva sociedad industrial. Durante los primeros decenios de este siglo las formas neoclásicas siguieron inundando las principales capitales europeas, en un afán burgués de rememorar las glorias y virtudes de la época clásica. El movimiento romántico hizo que los arquitectos, animados por un espíritu que sentía nostalgia por el pasado, hicieron resurgir las formas góticas o islámicas. Esta corriente arquitectónica recibe el nombre de “Historicismo” y se caracteriza por el revival de distintos estilos históricos o de procedencia exótica. Su desarrollo fue determinante para la evolución de la arquitectura y de las artes decorativas. Nació como oposición al arte oficial de las academias y bajo la influencia del romanticismo. Quería recuperar las raíces genuinas de los pueblos, presentes en la etapa medieval, y alejarse de la influencia italiana. Este nuevo estilo estuvo de moda durante el período comprendido entre el final del Neoclasicismo y la llegada del Art Nouveau. Los arquitectos utilizaron las nuevas técnicas constructivas que permitían el empleo del hierro y otros materiales, para levantar los nuevos edificios. Esta corriente impuso, para la construcción de grandes edificios públicos, el renacimiento de distintos estilos del pasado: griego, clásico, románico, gótico y el interés por estilos exóticos como el mudéjar, hindú, chino, etc., que se extendieron por toda Europa.

LA ARQUITECTURA EN HIERRO Y CRISTAL


     Pero la arquitectura contemporánea surge realmente de las necesidades planteadas por la creciente expansión de las ciudades que trajo consigo la Revolución Industrial. El ferrocarril, que había sido un factor decisivo en este crecimiento urbano, contribuyó a que la ciudad moderna se saliera de sus límites y se proyectara sobre el territorio circundante. Contribuyó a cambiar el aspecto de las ciudades y del campo con sus estaciones, puentes y viaductos, que se acabaron convirtiendo en un elemento más del paisaje. Fueron este tipo de construcciones, esencialmente prácticas, las primeras que adoptaron los nuevos materiales, el hierro y el cristal que, son sus infinitas posibilidades, revolucionaron la arquitectura posterior. Ya a finales del s. XVIII se construyen las primeras obras con hierro colado o fundido, hecho que en buena parte supone que la labor del ingeniero desplace a la del arquitecto, fundamentalmente en la arquitectura inglesa. La función d soporte que anteriormente desempeñaba el muro, pasó a ser ejercida por la estructura de hierro. El cristal, que se fabrica industrialmente, permite, a su vez, incrementar la luminosidad del edificio, dado que permite cubrir grandes espacios y eliminar los muros en las nuevas construcciones, resolviéndose así el problema de la adecuada iluminación de los interiores, al mismo tiempo que la electricidad permitía la construcción de edificios de gran altura dotados de ascensores y, paralelamente, solucionar los problemas de aireación. La comunicación interior y exterior del edificio se veía favorecida por estos nuevos materiales.

   Las nuevas técnicas constructivas y los elementos prefabricados en serie permitirán la construcción masiva de edificios públicos: galerías, invernaderos estaciones de ferrocarril, bibliotecas, mercados, etc. ; y de edificios privados: almacenes, fábricas, etc. Se había roto el monopolio constructivo, en cuanto a clientela, de la Iglesia, la aristocracia y la Corona. Los palacios y las iglesias dejaron de ser el prototipo arquitectónico dominante. El resultado fue la creación de espacios libres, luminosos y funcionales, perfectamente adaptados a las necesidades de la sociedad industrial.

    Todas estas posibilidades se revelaron en el Palacio de Cristal (1851) de Joseph Paxton (1803-1865): un edificio de enorme capacidad (70.000 m2 ) pero que pudo construirse en un tiempo récord y a buen precio gracias a que toda su estructura estaba formada por elementos normalizados y prefabricados, fáciles de montar, que además se podrían volver a utilizar de nuevo si fuera necesario. El Palacio de Cristal, que en esencia era un invernadero gigantesco, permitía la creación de un espacio amplio y diáfano que se adaptaba perfectamente a su finalidad, servir de marco a la Gran Exposición Universal de Londres; y fue con motivo de otra, la de París, cuando Gustave Eiffel (1832-1923), un ingeniero con amplia experiencia en este tipo de construcciones, levantó el que se convertiría en símbolo de la nueva arquitectura: la Torre Eiffel (1887-1889), que despertó una amplia polémica sobre la licitud o no de este tipo de arquitectura. En el Palacio de Cristal del Retiro madrileño, de Ricardo Velázquez Bosco, de 1887, encontramos la primera obra española de esta nueva modalidad, así como en la estación de Atocha, de 1894.






   En cualquier caso, los ingenieros revolucionaron la arquitectura en dos sentidos diferentes. Uno, porque la mayor resistencia del hierro (unido a otros factores, como por ejemplo el invento del ascensor) permitió la construcción de los primeros rascacielos en Estados Unidos antes de que terminara el siglo XIX, en ciudades como Chicago y Nueva York. Otro, porque la construcción en hierro y cristal se regía por unos principios distintos a los de la construcción en piedra, e hicieron que, por primera vez en cerca de quinientos años, los arquitectos se olvidaran de los viejos órdenes clásicos, arrumbaran definitivamente la sucesión de recuperaciones historicistas en que había consistido la arquitectura del siglo XIX y, en vez de preocuparse sólo por la belleza, lo hicieran también por la comodidad y el funcionalismo de los edificios que construían. Algo que, por otra parte, resultaba muy lógico si tenemos en cuenta que el principal cliente de los arquitectos era una burguesía interesada en conseguir la mayor calidad posible de vida, aunque a veces se buscara a través de caminos tan distintos como el hiperdecorativismo de la arquitectura modernista o el mucho más racional de hombres como Adolf Loos, que rechazaban cualquier tipo de adorno superfluo en sus casas; Frank Lloyd Wright, que buscaba integrarlas dentro de la naturaleza, o Le Corbusier, que las concebía como máquinas para habitar.







    Este tipo de construcciones fueron obra preferentemente de ingenieros o de personas de otras profesiones, ya que los arquitectos no las consideraban arquitectura propiamente dicha. Entre estos últimos estalló la polémica sobre los valores de los nuevos materiales. La discusión giraba en torno a si la arquitectura de hierro reunía valores estéticos además de los funcionales, reconocidos por todo el mundo. Las divergencias surgieron también en el campo de la arquitectura, preguntándose si en este arte debía predominar la estructura o la decoración. Es importante constatar la gran influencia que ejerció la arquitectura del hierro en las corrientes constructivas posteriores. La Escuela de Chicago adoptó su sistema estructural de construcción y la Bauhaus recogió su idea de prefabricación de elementos. 

ARQUITECTURA BARROCA

CARACTERÍSTICAS

CRONOLOGÍA: SIGLO XVII y primera mitad del SIGLO XVIII

Nace en Italia y desde allí se expande por toda Europa y, de la mano del Imperio español, por Hispanoamérica.
Italia se pondrá a la cabeza de las manifestaciones arquitectónicas, Francia será la creadora del palacio del barroco y su interés por los espacios lúdicos se plasmará en maravillosos jardines poblados de fuentes y estatuas y España, a pesar de la pobreza de materiales empleados destacará por su exuberancia decorativa.

FUNCIÓN DEL ARTE BARROCO

El arte va a tomar parte activa en la contienda ideológica convirtiéndose en una de las formas de lucha y siendo utilizado como medio de propaganda y difusión de la fe. Igualmente como instrumento propagandístico estará también al servicio de la exaltación de las monarquías y de las clases que las sustentan.
Ruptura del ideal clasicista del Renacimiento. La razón se sustituye por la sensación.
Mayor interés por la realidad, gusto por lo inmediato y cotidiano. Se refleja el estado de ánimo, pesimismo barroco contra optimismo renacentista.
El barroco es el arte del movimiento de la monumentalidad, del desequilibrio, de la suntuosidad, de la cooperación y unidad de todas las artes.
Gusto por el efecto y los contrastes, por lo escenográfico y por lo teatral. Tendencia hacia lo emotivo.

ÁMBITOS DOMINANTES

-En uno predomina el espíritu del raciocinio y la abstracción, la sobriedad propia del á,bito dominado por el protestantismo.
-En el otro, en el ámbito dominado por la Iglesia de Trento, se despliegan la imaginación, la sensualidad, el dinamismo y la riqueza.
  • Junto a la planta rectangular aparecen las plantas elípticas, circulares y mixtas.
  • Dominio de la línea curva: elipses, parábolas hipérboles, cicloides, sinusoides, hélices sustituyen al perfecto equilibrio del medio punto romano.
  • Arcos y cúpulas con formas variadas
  • Carácter escenográfico y monumental
  • Soportes dinámicos: columna salomónica, órdenes clásicos, atlantes, cariátides. Los muros pierden el sentido plano y se curvan dejando en ángulo recto buscando todo tipo de perspectivas y efectos luminosos.
  • Abundancia de elementos decorativos: los frontones tanto triangulares como semicirculares se parten y adquieren formas curvas o mixtilíneas, abundancia de hornacinas, ventanales con forma ovoide (oculi), empleo de orejeras, espejos, carteleras, ménsulas y esculturas. Se emplea con frecuencia el trampantojo, un recurso que, a través de la pintura, simula un espacio arquitectónico que se abre sobre el muro.
  • Nueva concepción del espacio, consecuencia de la influencia contrarreformista: se va a exigir de la arquitectura su vinculación al espectador mediante la persuasión y la participación.
  • Surge un concepto de ciudad símbolo religioso que debe también persuadir al fiel de la supremacía indiscutible de la Iglesia, además el ordenamiento urbano refleja la estructura social del absolutismo.
  • Las perspectivas monumentales dan una amplitud indefinida a la imagen del poder, y permiten los desfiles militares y civiles t las masivas manifestaciones rituales religiosas,
  • Las plazas se convierten en centros de referencia urbana, dominadas por un edificio principal (una iglesia, un palacio), serán decoradas con fuentes, obeliscos, estatuas y planificadas urbanísticamente para crear perspectivas impresionantes.
  • Desaparece así la individualidad plástica de los edificios en favor de un conjunto superior: la ciudad como espectáculo, espectáculo religioso (Roma), político (París) o ambas cosas a la vez, de esta manera se permiten las masivas manifestaciones rituales religiosas, es la imagen del poder religioso y político.



El Barroco, tal como lo ha definido Giulio Carlo ARGAN, es el arte de la retórica; la obra del arte es un medio de acción destinado a impresionar al hombre y estimular su actividad. Es un arte creado para ejercer un importante efecto sobre los hombres, ilustrándolos, cautivándolos y convenciéndolos. Es un arte efectista y teatral, que habla más que al entendimiento a la sensibilidad, y por ello a lo más íntimo humano, siendo a la vez popular y refinado, naturalista y subjetivo.
La arquitectura adquiere efectos escenográficos, se convierte en un gran teatro, y por ello el espíritu que rige todo el arte barroco ya no es el meramente tectónico, ni son sólo los recursos plástico-arquitectónicos sino todos los recursos posibles tanto plásticos como pictóricos los que se aúnan para la formación del espacio arquitectónico barroco.
La urbanística toma cuerpo independiente de la arquitectura, e incluso llega a invadirla como ocurre en Versalles o en la columnata de Bernini. El espacio urbanístico tiene múltiples perspectivas. Con distintos puntos de fuga, direccional y perfectamente ordenado, e incluso trazado geométricamente, confluyente en núcleos de atracción, plazas o edificios monumentales que sirven a su vez de focos de irradiación. El edificio se hace fachada y se diseña en orden a conseguir acentuar la belleza de la calle o plaza.



“El barroco es liberación espacial, es liberación mental de las normas de los tratadistas, de las convenciones, de la geometría elemental y de todo lo estático, es también liberación de la simetría y de la antítesis entre espacio interno y espacio externo. Por esta voluntad de liberación, el barroco alcanza un significado psicológico, que trasciende hasta la arquitectura de los siglos XVII y XVIII, logrando un estado de libertad, una actitud creadora liberada de prejuicios intelectuales y formales” Bruno Zevi

ARQUITECTURA RENACENTISTA

CARACTERÍSTICAS GENERALES

El redescubrimiento de la proporción:

Del análisis de los monumentos antiguos y de las fuentes literarias y filosóficas, se desprende la importancia de las proporciones, del número, de la medida, como fundamento de la belleza arquitectónica. De estas mismas fuentes los arquitectos deducirán los conceptos de originalidad y grandiosidad, que serán incentivos esenciales para el desarrollo de la arquitectura renacentista.

Cuando la búsqueda de relaciones de medida constituye el problema central de la Teoría Arquitectónica, el arquitecto se muestra de acuerdo con la filosofía neoplatónica de su época. Para ellos el universo está regido por las leyes en las que se manifiesta la omnipotencia de Dios. Las relaciones armónicas de medida de la obra humana deberían ser o reflejar la armonía divina del universo. La idea renacentista de belleza y perfección se basa en un racionalismo orientado matemáticamente, de forma que la Teoría de la Proporción intenta llevar a un denominador común el canon de proporciones del cuerpo humano y las leyes matemáticas de las formas geométricas básicas, como la circunferencia y el cuadrado, y expresarlas en reglas de proporción de validez universal. La proporcionalidad matemática del conjunto arquitectónico (planta, alzado, columnas, capiteles, entablamentos y cornisas), convierte los edificios del renacimiento en construcciones racionalmente comprensibles, cuya estructura interna se caracteriza por la claridad (*).

A partir de este momento, el artista se educa en las medidas y proporciones del modelo clásico, y aspira a la objetivación del proceso creador, a la codificación científica de lo estético. Ya no se apoya, como los maestros medievales, en fórmulas que pasan de mano en mano, sino que intenta integrar su labor en un extenso sistema artístico-teórico y fundamentarla racionalmente. En esta época se publicarán los primeros tratados de arquitectura que, como Vitrubio en la antigüedad, codificarán los conocimientos arquitectónicos de la época.

(*) Todo ello se concreta en la formulación de la llamada Sección Áurea, o Número de Oro, igual a 1 + = 1, 1618, que corresponde a una proporción considerada particularmente estética.



Según Zeysing “Para que un todo, dividido en partes desiguales, parezca hermoso, debe de haber entre la parte menor y la parte mayor la misma razón (proporción) que entre la mayor y el todo”.Esta fórmula matemática fue utilizada en épocas clasicistas en construcciones arquitectónicas, en escultura, pintura y música.

A continuación se presentan, de forma sistematizada, los principales rasgos que permiten identificar y comprender la naturaleza de la arquitectura renacentista:

  • Se valora la superficie de los muros. Exteriormente se realzan los sillares mediante el clásico almohadillado; e, incluso, se tallan como puntas de diamante. En los interiores se anima la propia superficie del muro a través de elementos armónicamente equilibrados: cornisas, pilastras, columnas enmarcadas, etc.
  • En cuanto a los soportes, se utiliza la columna fundamentalmente, tanto por su función constructiva (sustentante), como decorativa, bien aislada, formando arquerías o combinada con pilares. Se emplea el repertorio de los órdenes clásicos. La columna es esencial dado que el estudio de sus proporciones es uno de los fundamentos del clasicismo, y sirve como pauta para determinar toda la proporción del edificio. Este carácter rector de la columna es el fundamento esencial de la belleza arquitectónica en la concepción renacentista. Se utilizan todos los órdenes romanos, desde el rústico al compuesto, enriquecido el corintio, que es el más utilizado.
  • El arquitecto renacentista desprecia el arco ojival o apuntado, característico del estilo gótico, y vuelve a utilizar, de forma sistemática, el arco de medio punto. Sostenido por elegantes columnas de orden clásico y formando galerías o logias, su repetición rítmica contribuye a subrayar la claridad racional de los edificios renacentistas.
  • En los sistemas de cubierta se produce una profunda renovación, ya sean estas de madera o de piedra. En las cubiertas de madera el tipo más utilizado es el artesonado: una superficie plana que se divide en casetones, que pueden ser cuadrangulares o poligonales, y en cuyo centro se suele colocar una flor u otro motivo decorativo, generalmente dorado o policromado. En las cubiertas de piedra se emplean preferentemente las bóvedas de cañón, las de arista y las rebajadas o vaídas; en todas ellas es frecuente que el casquete de la bóveda no se quede liso, sino que se decore con casetones, como en la arquitectura romana. No obstante, lo más importante será la primacía que se le concede a la cúpula como forma ideal constructiva (derivada de la admiración que siempre suscitó la cúpula semiesférica del Panteón de Agripa, en Roma; así como la influencia de la arquitectura bizantina que irradiaba San Marcos de Venecia). La cúpula se eleva sobre pechinas y generalmente con tambor, en el que se abren ventanas, y suele estar rematada con linterna que le proporciona luz cenital.
  • El repertorio decorativo se inspira en los modelos de la Antigüedad. La decoración de tipo fantástico, en la que el artista funde caprichosamente los diversos reinos de la naturaleza creando seres monstruosos, en parte animales, en parte humanos y en parte vegetales o inanimados, recibe el nombre de grutescos. Cuando esa decoración se ordena en torno a un vástago vertical, que le sirve de eje, recibe el nombre de candelabro. Los tallos ondulantes ascendentes, por lo general con roleos laterales, que suelen usarse en las pilastras, reciben el nombre de subientes. Flores, frutos, trofeos y objetos diversos pendientes de cintas, festones, coronas y medallones, son también elementos frecuentes en la decoración renacentista.
TIPOLOGÍAS ARQUITECTÓNICAS 

Con el renacimiento la construcción profana o civil se sitúa al mismo nivel que la religiosa y, desde entonces, los grandes constructores de iglesias son, al mismo tiempo, los creadores de importantes edificios profanos.

-Arquitectura religiosa: el templo

      Los nuevos elementos arquitectónicos y, en especial, la cúpula, plantean problemas fundamentales que afectan a la traza general del edificio. Se busca un tipo de templo que aúne la utilización de los elementos clásicos y las necesidades derivadas del culto y la liturgia cristiana. Era preciso compaginar la grandiosidad de los edificios clásicos y el carácter aéreo de la arquitectura gótica; pues si la primera imponía por su solidez, la segunda se distinguía por la luminosidad de sus interiores. Si los arquitectos góticos lograron, o buscaron, desmaterializar el cuerpo del edificio y borrar los límites espaciales, el arquitecto renacentista se inspirará en las formas geométricas básicas, que ya se encontraban en los edificios clásicos. El círculo y el cuadrado, el cubo y la esfera, el cilindro, son las formas más adecuadas, gracias a su perfecta regularidad y racionalidad. La dinámica lineal y ascendente del gótico será desplazada por la lógica claridad del clasicismo.

Dos tipos de templo se consolidan:
  • El modelo de planta basilical, inspirado en la basílica paleocristiana.
  • El modelo de planta centralizada, inspirado en el Panteón de Roma y en los modelos bizantinos.
  • El deseo de fundir ambos modelos conduce al prototipo ideado por Alberti en San Andrés de Mantua, de iglesia de planta basilical de una nave con capillas laterales y crucero con cúpula, en la que la gradación lumínica está perfectamente lograda al concentrarse la luz en el crucero y el presbiterio.



-La arquitectura profana o civil 


 Predominan dos tipos de construcción, además del gran desarrollo que tendrán los edificios públicos (ayuntamientos, lonjas, puentes, etc.), el Palacio y la Villa.Los palacios renacentistas florentinos adoptan la forma cerrada de un bloque con pisos bien diferenciados, ventanas repartidas regularmente y recintos de altura uniforme, sin tener en cuenta la distinta función de las estancias. La estructura del edificio está condicionada por la claridad racional; en el interior se agrupan las cuatro alas en torno a un patio interior rodeado por logias (galerías abiertas de arcos de medio punto sobre columnas que se repiten regularmente). La torre medieval ha desaparecido, aunque en ellos es reconocible la tradición medieval de los palacios toscanos medievales. Los vanos de la fachada suelen estar enmarcados y decorados con elementos arquitectónicos de raíz clásica (pilastras, frontones, etc.) que se repiten de forma rítmica.
La Villa es la residencia campestre de carácter señorial que se generaliza entre las clases pudientes de esta época. Se aparta por completo del modelo tradicional de villa fortificada, creándose un marco arquitectónico perfectamente adaptado a la vida campestre. El edificio se funde con el paisaje, asentando un sencillo cubo sobre un zócalo, una logia abierta que forma una terraza tendida en torno al bloque cúbico de la casa.

    Una vez plantadas las características generales, hay que concretar las aportaciones que se producen en el s. XV, en la Florencia de los Medicis, cuna del primer Renacimiento (Quatrocento). Para ello examina la siguiente ppt que se centra en el trabajo y principales obras de los dos grandes arquitectos de la época: F. Brunelleschi y L.B. Alberti. 


AQUITECTURA ISLÁMICA

CARACTERÍSTICAS GENERALES

El arte musulmán se caracteriza por la riqueza de su decoración mediante motivos geométricos, caligráficos y vegetales que crean bellos arabescos y lacerías y por la diversidad estética, enriquecida por los aportes bizantinos, mesopotámicos y persas de las primeras etapas de su formación, y posteriormente con la difusión del Islam por los diferentes territorios geográficos se fue enriqueciendo con peculiaridades locales y regionales en los diferentes periodos históricos omeya, abbasí, fatimí, aglabí, almohade, etc. a la vez que mantiene un carácter estilístico común al que contribuyen los elementos decorativos empleados y una fuerte significación espiritual que lo caracteriza. 

Una de las facetas más brillantes del arte islámico fue la arquitectura. Los edificios de carácter civil y religioso se caracterizan por la complejidad técnica y por su gran belleza, evitando la sensación de vacío. Las paredes de los monumentos están embellecidas con decoraciones con cubiertas de cerámica, mosaicos o azulejos, piedra esculpida y mármoles tallados. La decoración transforma los espacios sobre los que se aplica buscando efectos tridimensionales y de continuidad espacial, partiendo de unos sólidos conocimientos matemáticos y sobre la base de principios básicos como la repetición, y la mezcla de materiales y texturas, las formas geométricas (cuadrado, círculo, polígono) se constituyen en módulos que se superponen y repiten convirtiéndose en motivos decorativos que transmiten una sensación de fluidez espacial.  

Los materiales utilizados variarán en función del lugar, así por ejemplo el adobe será ampliamente utilizado en Iraq, mientras que la piedra lo será en Siria y Egipto. 
Los elementos arquitectónicos más característicos del Islam son el arco, la cúpula y el iwan.
El arte islámico empleó una extensa variedad de arcos. En un primer momento se empleó el arco de medio punto sobre columnas, de tradición bizantina, pero enseguida se elaboró el arco de herradura, arco lanceolado, arco trilobulado o polilobulado, arco peraltado o rebajado, y arco angrelado. 
En cuanto a las cúpulas, las primeras cúpulas eran semiesféricas según el estilo bizantino, pero después adquieren otro estilo al apoyarse en un alto tambor circular. La unión entre la cúpula y la base se hacía con diferentes tipos de uniones: trompas, pechinos, arquillos, nichos, medias naranjas, y mocárabes para cúpulas de diferentes formas. 

El iwan era una sala cubierta por una bóveda de cañón, completamente cubierta por uno de sus lados y que con el tiempo formaba parte de los patios, por ejemplo en las mezquitas, en forma de amplio portal con la parte frontal abierta por un alto arco inscrito en un rectángulo y el techo unido a la pared del fondo por medio de mocárabes.        
Las técnicas arquitectónicas emplean materiales diversos como la piedra, el ladrillo, la madera o el bronce para conseguir diferentes efectos decorativos. 

En la construcción en piedra se consiguen efectos de policromía alternando piedras oscuras y claras, como en la Mezquita Omeya de Hama, o alternando capas de piedras y capas de ladrillos. También se cubren paredes con placas de mármol de diferentes colores, que gracias a sus cortes, dibujan diferentes motivos geométricos: cuadrados, rombos, círculos, etc. como en la Cúpula de la Roca. En Época Selyuquí se reproducen motivos arabescos con la mampostería de piedra y en época de al-Nasir en Bagdad destacan la madrasa Mustansariya y el Palacio de los abbasíes (siglo XIII). 
En algunas construcciones, como por ejemplo el castillo de Mshatta (740) de época omeya en Ammán, hay ornamentación esculpida en las fachadas sobre la misma superficie de la pared: tallos, hojas, racimos, pájaros, etc. Es una escultura por escavación o ahuecada. 

La técnica de ladrillo es otra técnica arquitectónica que ofrece buenas características mecánicas como la resistencia a la compresión y escasa resistencia a la tensión. Además, se fabrica en serie por moldeado, con formato constante. Se emplea sobre todo en el arco, la bóveda y la cúpula. 
Su colocación juega con la sombra y la luz, ritmos y motivos, como por ejemplo la colocación, en avance y retroceso, con efectos de luz y sombra y de tejido o cestería como en la madrasa de Qal´a en Bagdad. 
En la Mezquita de Al-Azhar (970) se empleó la técnica de ladrillo estucado. 
Otra técnica de ladrillo para conseguir policromía es la cerámica mural, decorando con ladrillos esmaltados o con  mosaicos de azulejos. 

Otras técnicas arquitectónicas emplean el bronce, como es el caso de la arquitectura del del siglo XIV en El Cairo para las puertas de edificios religiosos con mocárabe geométrico como el Pórtico del bimaristán de Nur-al-Din, de Damasco (1154) 
La madera se emplea especialmente en los mihrabs, como en el mausoleo de Qaitbay de El Cairo (1472) o el mihrab de la mezquita Halawiya de Aleppo. También en madera destaca por ejemplo en Fez el tejadillo de cedro que remata el pórtico del funduq al-Nayyarin de Fez (s. XVII), o en Siria, la madera pintada de época otomana, como por ejemplo el Palacio Dahda de Damasco (s. XVIII), la Casa Sibai (Damasco), la Casa Ashikbash (Alepo), o la Casa Al-Azem (Damasco). 
Entre las técnicas ornamentales se empleó la pintura mural, utilizada casi exclusivamente en arquitectura civil. Se conservan pocas pinturas y en mal estado. Algunos de los más destacados son los murales de los palacios de Qusayr Amra en Jordania, Qasr al-Hayr en Siria, y Yawsaq al-Jaqani (836-839) y Djawsak Khakani ambos en Samarra. Se trata de pinturas figurativas, que muestran una rica iconografía del mundo cotidiano: escenas de baño, atletismo, etc. 

También se empleó en una primera época del arte islámico el mosaico en la decoración de mezquitas, palacios, alcazabas y baños. Los más antiguos que se conocen son los de la Cúpula de la Roca, con motivos florales entrelazados con piedras preciosas. Pero, su uso decae rápidamente, llegando casi a desaparecer a mediados del siglo VIII. 

Otra técnica ornamental de construcción en piedra es el estuco, fácil de moldear que se adapta a los diferentes soportes arquitectónicos como por ejemplo las bóvedas. El estuco es un revestimiento de yeso, obtenido por calcinación de la roca natural o de cal, que se decora con cincelado. Se puede ver este tipo de decoración por ejemplo en Qasr al-Gharbi (728) de Siria. 

Destacan en la arquitectura islámica tres grandes temáticas: la vegetación, la geometría y la escritura. 

Los motivos vegetales en época omeya eran sobre todo hojas de acanto, pámpanos, racimos de uvas y palmetas. En el siglo XI predomina una palmeta trilobada constituida por hojas bífidas curvadas, acoladas simétricamente y que se unen por sus extremos y sobre este motivo básico se injertan otros elementos anexos. Un modelo que se evoca a menudo es el árbol de la vida, símbolo mesopotámico de la resurrección y la inmortalidad 
El adorno vegetal se fue transformando hasta los límites de la abstracción, dando paso al "arabesco", en árabe Tawriq, que consiste en un tallo vegetal continuo que puede crecer indefinidamente a lo largo de los frisos describiendo una sinusoidal o cualquier combinación simétrica siguiendo ejes verticales u horizontales y que se divide regularmente para dar origen a otros tallos secundarios, que pueden, a su vez, escindirse o reintegrarse a un tallo central. Se obtiene con ello un rítmico movimiento ondular, carente de tensiones y capaz de originar efectos tridimensionales cuando se juega con la anchura, el color y la textura de los diferentes tallos.

Los motivos geométricos aparecen en piedra, ladrillo, mosaico, placas de mármol, madera, estuco, etc. pero sobre todo en las placas cerámicas. También se conocen con el nombre de lacerías, y tenían como base el círculo dividido mediante polígonos regulares. Tomando su radio como unidad lineal, se originaban figuras de gran variedad, gracias a la aplicación de los principios de repetición simétrica, de multiplicación o de subdivisión geométrica. De todos los motivos resultantes, el más frecuente son las estrellas, que pueden ofrecer seis, ocho, diez, doce, catorce, dieciséis o más puntas. De la combinación de figuras geométricas básicas surgen otras nuevas o configuraciones que se destacan con colores diferentes o jugando con la alternancia del claro y el oscuro. 

La decoración con mocárabes es uno de los recursos más extendidos y caracteristicos del arte musulmán, que consiste en un sistema rectangular de la trama geométrica al que se le asocia un trenzado. De ellos surgen polígonos estrellados y una línea, que gracias al trenzado, carece de horizonte y fin. Los morcárabes se tallaron fundamentalmente en yeso, decorando cornisas y aleros de los tejados, capiteles y bóvedas. Un ejemplo de decoración con mocárabe en la arquitectura del siglo XII es la Madrasa del Sultán Hassan en Egipto.

La caligrafía es otro motivo ornamental del Islam. Con la palabra escrita, especialmente inscripciones coránicas, se decoraron las mezquitas y sus objetos litúrgicos, aunque también pueden ser textos místicos o poéticos. El primer ejemplo es la escritura que aparece en la Cúpula de la Roca. Luego aparecerá también en la Mezquita de Damasco y Medina. Al principio se empleaba una escritura kufí caracterizada por su aspecto angular, pero después, las letras adoptan formas vegetales, el kufí "frondoso" o "trenzado", o formas "cuadrangules", donde las letras se imbrican unas en otras, y forman laberintos. 
La letra kufí empezó a sustituirse a comienzos del siglo X por una letra cursiva, un método de escritura que se llamaba "escritura proporcionada" (jatt al mansub), que empieza a aparecer en la ornamentación arquitectónica. El trazado suele acabar en un gancho, las palabras se pueden alargar en altura o se alargan hacia la izquierda. 

ESTILOS PROPIOS ARQUITECTÓNICOS 

En cada país se distinguen peculiaridades y estilos propios arquitectónicos, como en el Yemen con ornamentación con motivos geométricos pintados con cal sobre los muros de los ladrillos. En la capital Sanaa algunas casas son torres de cinco o seis pisos que datan del siglo X. Una arquitectura similar también se puede encontrar en algunas regiones de Arabia Saudí donde aún se conservan algunas edificaciones tradicionales. En la región del Najd oriental las construcciones son de adobe alisado con estuco de barro y el tejado se construye con vigas de madera, por ejemplo el tamarisco, con hojas de palma extendidas encima; suele haber un patio central con sólo pequeñas ventanas al exterior; mientras que en la región del Hijaz central se encuentran casas de dos, tres o más pisos, con techos planos, y decoraciones de celosías de madera en la fachada de los pisos superiores alrededor de ventanas y balcones. 

Otros estilos arquitectónicos se caracterizan por la austeridad y la sobriedad, sin ornamentación como las Mezquitas de Djerba en Túnez o las edificaciones de los almohades en Marruecos como la Mezquita de Tinmal  (1153) o la Mezquita de Kutubiya o de los libreros de Marrakesh. También son ejemplos de austeridad las edificaciones mozabitas de Argelia en la región del Mzab, como por ejemplo en Ghardaia y Melika, donde las viviendas se construyen aterrazadas en círculos concéntricos alrededor de un santuario y una muralla rodeando la ciudad. 

Los fatimíes también desarrollaron un estilo peculiar principalmente en Egipto, como se puede apreciar en algunas obras como la Mezquita de Al-Azhar. También introducen un nuevo tipo de Mezquitas de piedra como la Mezquita de al-Akmar. 

En el siglo XIV se extiende por la región del Sáhara el estilo conocido como sudanés, introducido por el arquitecto granadino Ishak as-Sahili al-Garnati, que trabajó con el mansa Suleiman del Imperio de Mali y creó un estilo particular denominado estilo sudanés, empleando el barro, arcilla, paja y madera de acacia para sus construcciones. La ciudad de Tombuctú en Mali es la que posee las manifestaciones más elaboradas de este estilo arquitectónico, que se extendió además por Costa de Marfil, Burkina Fasso, Ghana y Mauritania. En Mauritania, por ejemplo en la ciudad de Oualata se encuentran edificaciones de adobe rojizo con patios interiores de las casas con decoración en muros y puertas con color blanco sobre fondo de arcilla roja o con color púrpura sobre fondo blanco.